Somos fanáticos del helado. Un fanatismo que nos viene de los sabores de la infancia, de los veranos en Argentina, un suelo en el que la magia del helado italiano se aclimató y se convirtió en algo único, donde cada pueblo, cada ciudad, aún cada barrio, tiene su heladería y cada persona sus gustos favoritos, tan personales, tan indiscutibles como nuestros amigos o el equipo del que somos hinchas. Un país en el que se come excelente helado.